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Un blog para inspirarse y practicar.

24 dic 2009

No serás el mismo.

"La introspección es el primer paso hacia la transformación, y yo entiendo que, tras conocerse a sí mismo, nadie puede seguir siendo el mismo." THOMAS MANN, "SOBRE SÍ MISMO"

25 oct 2009

Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando?

El Rabí Hillel cuyo nombre ya nos participa santidad: contiene la raíz de haleluiáh, alabad a Iáh. Hillel vivió en el siglo I antes de la Era Cristiana, y fue uno de los que más alto llegó en la captación de la Esencia de la Toráh. Cuenta la Tradición que un gentil se acercó a él retándolo a que le condensara dicha Esencia en el breve lapso de tiempo en que puede uno mantenerse parado sobre una pierna. Hillel le respondió: 'No hagas a los demás aquello que no quisieras que te hagan a ti.' Todo lo demás son comentarios sobre cómo llegar a eso. El asunto no es nada trivial, ya que, de costumbre, y tal como lo expresara Pablo, el Apóstol cristiano: no hacemos el bien que queremos, sino el mal que no deseamos. En verdad, hay que atreverse a contradecir la Lógica para pensar en la posibilidad de un ego inegoísta.
Respecto a ello, Hillel formuló en otra oportunidad- una especie de 'koán zen', que se hizo famoso se canta en Israel hasta el día de hoy y que se suele traducir como sigue: Si yo no por mí ¿quién? Pero si sólo por mí ¿para qué? Y si no ahora ¿cuándo? Ya esta versión es de por sí hermosa. Sin embargo, de su original en hebreo se desprenden otras dimensiones aún más profundas, que al parecer pocos advierten. Paso a contar una: -Si yo; soy nada para mí ¿entonces quién soy?. Pero si soy para la Esencia en mí ¿qué soy?. Y si no es Ahora ¿cuándo?- El 'yo' como 'centro de control-manipulación', con todas sus exigencias y miedos, sus apegos y rechazos, sus heridas narcisistas y pulsiones, es una mera ilusión 'una sombra pasajera' dicen las Escrituras y también el Psicoanálisis.
Pero, gracias al Cielo, ocurre que los hombres recibimos una buena dosis de palazos en el ego en proporción a nuestros méritos, como enseña el Libro de Job, y nótese la paradoja.
Por fin, y debido a un 'proceso natural' y por ende Divino, conocido en la Ciencia actual como 'auto-organización', el ego se disuelve en una maravillosa 'Nada' (que se escribe con las mismas tres letras hebreas, pero permutadas).
Es decir, ¡nada de exigencias y miedo, de apegos y rechazos...! El nombre de 'auto-organización' (autopoiesis, o selforganization) quiere expresar la idea de un proceso que se realiza 'sólo', sin manipulación desde ningún centro, y por ende, con total flexibilidad y adecuación a las desequilibrantes circunstancias externas. Y es absolutamente lógico: ¿cómo va a terminar un proceso egocéntrico con el ego? Al contrario, ello no haría sino reforzarlo. Nosotros vamos juntando 'con gran esmero' nuestro conflictivo y destructivo 'ego', y cuando ya no damos más con todos los problemas que el mismo 'ego' nos ha generado, terminamos rezando para que algo o alguien nos ayude a 'salir del laberinto'... Entonces, el Cielo nos manda la solución, que nosotros 'con nuestra característica ingratitud' llamamos 'las pruebas más dolorosas'.
En realidad, son la Bendición Suprema que puede el Eterno brindarnos. ¡Baruj Hashem! Digamos también que 'Nada' es uno de los Nombres de la Sefiráh Kéter, la Corona: es una 'Nada' que es idéntica a la Comunión con el 'Todo', la Esencia Divina, la Shejináh o Divina Morada o Presencia. Esto es, el Eterno Ahora 'la subjetividad' sin pasado ni futuro' que mora en el corazón de los Justos, como Hillel. ¡Haleluiáh! Fuente: Adolfo R. Ordóñez ¿Quién? (Rosario - Santa Fe - Argentina)

21 ago 2009

Liderazgo Iñigo

Los líderes son individuos que nacen dos veces. A partir de alguna experiencia extraordinaria que les comunica un sentido de separación, o aun de malquerencia de su ambiente, se distancian y se concentran en sí mismos para resurgir con una identidad creada y no heredada.
Características del liderazgo Jesuita. El sistema jesuita procura el desarrollo autónomo de la persona, consciente de su dignidad, descentrada de sí misma y dispuesta a dar lo mejor de sí para el desarrollo de todos. De acuerdo con esto, un buen líder se caracteriza por:
1. Tener un buen conocimiento de si mismo 2. El ingenio 3. El amor 4. El heroísmo
¿Cómo consiguen los jesuitas estas características? la respuesta es que progresivamente -y continuamente- a partir de la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, ejercicio disponible a quienes los soliciten, y que en su versión completa abarcan un período de treinta días. Conocerse a sí mismo. La experiencia tiene por objeto ordenar la vida, e identificar caminos de progreso. Ella se hace cargo de los afectos y razones que nos motivan, y debería provocar en el ejercitante un deseo de servir y trabajar por un mundo mejor. Agudizar los sentidos y la inteligencia para fijar prioridades y establecer así qué cosas valen la pena y cuáles no. Conocerse a sí mismo, identificar los prejuicios que nos atan y nos impiden superar el cúmulo de prejuicios sociales en que normalmente nos desenvolvemos. El ingenio. Surge del deseo de llevar adelante nuevas iniciativas motivadas por una mirada amorosa hacia el mundo en que vivimos, y hacia quienes trabajan y colaboran con nosotros, sin utilizar personas, sino tratando a todos conforme a su dignidad y ayudando a todos a liberar sus capacidades. En este esquema el líder enseña. El amor. Es el cemento, es el alma sólida y recia de esta construcción. San Ignacio es partidario de transferir el mayor número de responsabilidades a quienes están cerca de la acción, delega. Es el amor y el cariño del grupo el que permite aventurarse y desde luego equivocarse. Hay un claro contraste con el liderazgo precario pero persistente de Maquiavelo, el amor libera y permite crecer. ….”El temor paraliza y termina con la innovación y el cambio. El amor estimula el deseo de ayudar y rechaza la manipulación hacia sí mismo y hacia los demás”…... El heroísmo. El amor impulsa metas heroicas que no eliminan la responsabilidad de ganarse el sustento, pero que superan largamente ese solo objetivo. El método jesuita apunta a recuperar la identidad humana más profunda, negada por la cultura en que nos desenvolvemos, afianzando la dignidad de todos –entregada por Dios a creyentes y no creyentes- y a vivir de acuerdo con este reto. Si el hombre o la mujer olvidan quiénes son, perderán las jerarquías de las cosas, y asustados terminaran realzando, o sometidas a liderazgos nocivos y hasta destructivos. El método invita a una existencia más plena. El recorrido no se hace solo, sino con otros, y sobre todo con la presencia amorosa de Dios que quiere nuestra felicidad y progreso. El proceso es profundo y estimulante.
Los Jesuitas promueven un liderazgo fuerte, ambicioso, que se despliega y no que sobrevive protegido al interior de un pequeño mundo. En su visión, todos estamos llamados a liderar siempre, todo el tiempo, en diversos ambientes y circunstancias. De la familia a la empresa, los espacios públicos y los amigos, hasta buscar caminos para adentrarse en el liderazgo al modo del insigne vasco de San Ignacio de Loyola.

Saber que el NO existe. Para amar el SI.

“Si es preciso elegir, ser temido es mucho más seguro que ser amado; pues una buena regla general sobre los hombres es que son ingratos, volubles, mentirosos, impostores, cobardes y ávidos de ganancias”. “Los príncipes que más han realizado son quienes prestaron poca atención a cumplir sus promesas, pero sabían manipular audazmente la mente de los hombres. Al fin de cuentas les ganaron a quienes actuaban con honradez”. “Uno tiene que ser un gran mentiroso y un hipócrita. Los hombres son tan pobres de espíritu y están tan dominados por sus necesidades inmediatas, que un embaucador siempre encontrará mucha gente dispuesta a dejarse engañar”. El líder según Maquiavelo.

28 jul 2009

Migajas filosóficas

Tenemos todo al revés. Para corregir esto, deberíamos recordar el consejo de Kierkegaard. El sugirió que nos volvamos subjetivos hacia los demás y objetivos hacia nosotros mismos. Es decir, cuando juzgamos las acciones de los demás, deberíamos ponernos en su lugar, tratando de entender cómo ellos se ven a sí mismos y a su mundo. Y cuando nos juzgamos a nosotros mismos, deberíamos vernos como nos ven los demás, superando la facilidad con que encontramos circunstancias atenuantes para nosotros mismos. «la tarea debe hacerse difícil, pues sólo la dificultad inspira a los nobles de corazón». Søren Aabye Kierkegaard 1813-1855

24 jul 2009

El camino de la práctica.

La práctica integra la dualidad.
Lo que cuenta en definitiva, es la actitud interior frente a un problema. ¿Porqué la mayoria toma el camino equivocado?
Porque otros; muy pocos... ¿"Hacen lo que tienen que hacer cuando lo hacen"?
Cualquiera que sea la situación o el estado de las cosas, hay que eliminar las contradicciones que nos paralizan.
Entonces; ¿como lograr la mayor espontaneidad y la mayor eficacia?..., y encontrar el propio estilo.
Cuando la respiración se hace "aliento", cuando el movimiento se converte en resplandeciente armonía, cuando aprendemos a no ser ni lentos ni rápidos, cuando la concentración da lugar a una especie de "sexto sentido", entonces empezamos a entender lo que significa "La Práctica".