
Respecto a ello, Hillel formuló en otra oportunidad- una especie de 'koán zen', que se hizo famoso se canta en Israel hasta el día de hoy y que se suele traducir como sigue: Si yo no por mí
¿quién? Pero si sólo por mí ¿para qué? Y si no ahora ¿cuándo?
Ya esta versión es de por sí hermosa. Sin embargo, de su original en hebreo se
desprenden otras dimensiones aún más profundas, que al parecer pocos advierten. Paso
a contar una: -Si yo; soy nada para mí ¿entonces quién soy?. Pero si soy para la Esencia en mí ¿qué soy?. Y si no es Ahora ¿cuándo?-
El 'yo' como 'centro de control-manipulación', con todas sus exigencias y miedos, sus
apegos y rechazos, sus heridas narcisistas y pulsiones, es una mera ilusión 'una sombra
pasajera' dicen las Escrituras y también el Psicoanálisis.
Pero, gracias al Cielo, ocurre que los hombres recibimos una buena dosis de palazos en el ego en proporción a nuestros méritos, como enseña el Libro de Job, y nótese la paradoja.
Por fin, y debido a un 'proceso natural' y por ende Divino, conocido en la Ciencia actual como
'auto-organización', el ego se disuelve en una maravillosa 'Nada' (que se escribe con las
mismas tres letras hebreas, pero permutadas).
Es decir, ¡nada de exigencias y miedo, de apegos y rechazos...! El nombre de 'auto-organización' (autopoiesis, o selforganization) quiere expresar la idea de un proceso que se realiza 'sólo', sin manipulación desde ningún centro, y por ende, con total flexibilidad y adecuación a las desequilibrantes circunstancias externas. Y es absolutamente lógico: ¿cómo va a terminar un proceso egocéntrico con el ego? Al contrario, ello no haría sino reforzarlo. Nosotros vamos
juntando 'con gran esmero' nuestro conflictivo y destructivo 'ego', y cuando ya no damos
más con todos los problemas que el mismo 'ego' nos ha generado, terminamos rezando
para que algo o alguien nos ayude a 'salir del laberinto'...
Entonces, el Cielo nos manda la solución, que nosotros 'con nuestra característica ingratitud' llamamos 'las pruebas más dolorosas'.
En realidad, son la Bendición Suprema que puede el Eterno brindarnos. ¡Baruj Hashem!
Digamos también que 'Nada' es uno de los Nombres de la Sefiráh Kéter, la Corona: es
una 'Nada' que es idéntica a la Comunión con el 'Todo', la Esencia Divina, la Shejináh o
Divina Morada o Presencia. Esto es, el Eterno Ahora 'la subjetividad' sin pasado ni futuro'
que mora en el corazón de los Justos, como Hillel. ¡Haleluiáh!
Fuente: Adolfo R. Ordóñez ¿Quién? (Rosario - Santa Fe - Argentina)
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